Centro Valesano Paraná - Décimo Aniversario

BUENA INICIATIVA. BUENOS MOMENTOS.

                El 13 de marzo, el Centro Valesano de Paraná cumplió 10 años de vida. Para celebrar este gratísimo acontecimiento se han ido desarrollando diversos actos en lo que va del año. Uno de estos actos consistió en la presentación de un Ciclo de Cine Suizo en el Auditorium de la Facultad de Ciencias de la Educación, los días 8, 15 y 22 de agosto de 2002.

                Gladys Perren de Chiodi, delegada ante EVA, por el Centro Valesano de Paraná, nos acercó una breve reseña histórica muy objetiva sobre el Cine Suizo que se presentó en el Ciclo mencionado. Hoy compartimos con los distintos centros valesanos, esta síntesis histórica tan bien elaborada, nos permite de este modo acceder al conocimiento de una actividad que sirve de vehículo para valorar un aspecto mas de la cultura suiza.

CICLO DE CINE SUIZO

Asesoramiento y Coordinación:

Dr. Ernesto E. Varela

Ex – Presidente Cine-Club Paraná

8- 15 y 22 de agosto de 2002

20 hs.

Auditorio:

Facultad de Ciencias de la 

Educación – UNER -

Buenos Aires 389

Paraná - Entre Ríos

 

SUIZA: UNA CINEMATOGRAFIA CASI IGNORADA

En el 17º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata realizado el pasado mes de marzo se presentó en competencia NEUTRAL, un film suizo de Xavier Ruiz que narraba las actividades militares que realizaba el Ejército en la frontera suizo-francesa. La curiosidad estaba en el tema, si se tiene en cuenta que Suiza es un país con tradición histórica de neutralidad asegurada desde el año 1815.

                En 1990 VIAJE A LA ESPERANZA del director Xavier Koller se alza con el Oscar a la mejor película extranjera. No fue el primero, en 1984 el también suizo Richard Dembo lo obtuvo con su obra LA DIAGONALE DU FOU.

                A mediados de los años  setenta realizadores como Alain Tanner, Claude Goretta y Michel Soutter alcanzan renombre en el exterior y se alzan con importantes premios en festivales con obras que proponen un acento suizo actualizado. Estos realizadores se convirtieron en una suerte de “nouvelle vague” de su país.

                No obstante, más allá de estos logros, es preciso destacar que el cine no ha sido un medio claro de expresión de los suizos, aunque existió tempranamente, desde 1896. el cine en Suiza se realizó esporádicamente y en pequeño número desde la época muda. Durante la etapa sonora su producción se reduce a una decena de filmes de prestigio realizados sobre todo por el director de origen austriaco Leopold Lintberg entre 1938 y 1950 y solo dedicados al público local. Tan así es que apenas merecieron unas pocas páginas en la prestigiosa Historia del Cine Mundial que escribió Georges Sadoul. Así y todo los intentos de antes y después de la Segunda Guerra Mundial no pasaron de dos o tres películas por año. Durante la contienda la producción se incrementó debido a que el resto de los países europeos, por causa de las hostilidades, tenían distraída su industria y algunos  artistas y realizadores llegaron a Suiza como refugiados y filmaron algunos trabajos como el caso de belga Jacques Feyder o el austriaco Fred Zinnemann. Y se destaca en este período ROMEO Y JULIETA EN LA ALDEA de Schmidely y Trommer obra plena de frescor y autenticidad según la novela de Godfried Séller.

                Se ha entendido la escasez de la producción suiza de entonces debido a su limitada población que alcanzaba a poco menos de cinco millones de habitantes   y que hablaba, contando el romance, cuatro idiomas diferentes. Es así que la carencia de una historia organizada, dificultades para una formación profesional y ausencia de público en las salas caracterizaban este estado de cosas y, más aún, provocaron la emigración de talentos al extranjero como el caso de Jean Luc Godard y el inmenso Michel Simon que logró una consagratoria carrera actoral en Francia.

                El 1 de enero de 1963 entró en vigencia la Ley Federal sobre materia cinematográfica, que al decir de algunos críticos se enfrentó a una producción fílmica hundida en el provincialismo y la mediocridad, que concedía apoyo estatal a películas de índole cultural, documental y educativa. Poco después se incluyó la posibilidad de subvencionar obras con argumento. Por ello a partir de 1967, merced a una nueva generación de cineastas que,

partiendo de cero, consiguió en pocos años un embrión de cine de una fuerza y calidad poco comunes. Papel fundamental desempeño así mismo, la televisión, que no solo ofreció un campo de preparación, sino también una salida a las películas por medio de exhibición simultánea en salas cinematográficas y pantalla chica. Esta nueva situación se logró en los dos centros cinematográficos que hay en Suiza, la Suiza alemana, Zurich y la Suiza francesa, Ginebra, pero el verdadero florecimiento ocurrió en esta última con una quincena de realizaciones entre los años 1967 y 1970 de alto nivel de calidad, sin descuidar las realidades nacionales, culturales, políticas, sociales y de una autenticidad que ha sabido bucear las verdades cotidianas. De aquí y de este florecimiento tienen mucho que ver los nombrados Tanner, Goretta, Soutter a los que hay que agregar Jean Luis Roy y Jean Jacques Lagrange, quienes definieron un plan de coproducción con la televisión con excelentes resultados. Ocioso es recordar que estas obras han llegado en cuenta gotas por aquí, más allá de algunos estrenos comerciales y alguna que otra muestra que ha organizado por caso, la Cinemateca Argentina con el auspicio de la embajada de Suiza y con la colaboración del Teatro Municipal General San Martín, en el año 1977.

                LOS AÑOS LUZ de Alain Tanner, VIAJE A LA ESPERANZA de Xavier Koller y SIN ALIENTO del francés nacionalizado suizo Jean Luc Godard permitirán una exploración de esta cinematografía casi ignorada, en el Auditorium de la Facultad de Ciencias de la Educación, organizada por el Centro Valesano de Paraná los días jueves 8, 15 y 22 de agosto de 2002.