Asociación Valesana Argentina Rosario

HISTORIAS DE INMIGRANTES

            Año 1863 en el Valais. Elijamos un día e imaginemos una numerosa familia que vivía en una granja, en un pueblo llamado Naters. SEBASTIÁN IMHOFF, el padre, revisaba nerviosamente los documentos, contratos y guardaba celosamente el dinero destinado al viaje. Juan y Antonio, los hijos mayores, obedecían las indicaciones de su padre y ágilmente recorrían la granja, quizás cerrando puertas, trabando ventanas, preparando sus herramientas de labranza sabiendo que ellas serían la prolongación de sus manos, de su cuerpo todo, en la nueva tierra.

            María Josefa, Ana María y Regina ayudaban a su madre en los fervientes y temerosos preparativos... la ropa mas útil en los baúles, los abrigos...¿qué mas?

            A Pedro José y Mauricio le habrán encomendado cuidar a Crescencia, la mas pequeña, que en su corretear de infante necesitaría brazos que la protegieran y mirada de hermanos que la mimaran...

            Estos hermanos se estaban preparando, sin saberlo, para un destino diferente.

            ANA MARIA WALDEN, la madre, que sabía de sacrificios y amaba esa familia, debió pensar por un instante si dejar la granja, la montaña, lo conocido, alejarse de sus parientes sería mirar el futuro por el bien de los suyos...

            La esperaban otros días, un mar inmenso, un cielo azul del que se descolgarían estrellas todas las noches, una gran nostalgia, una tierra lejana, pero mujer fuerte al fin, salió del instante de silencio, escucho a su Sebastián que llamaba a todos y se vio formando parte de esa rueda maravillosa que hace la familia en torno a la mesa y escuchó, con voz serena pero firme .. ¡ES HORA!    ¡NOS VAMOS A AMERICA!

            “El 27 de febrero se concentraron todos en Brig., emprendiendo desde allí el viaje hacia el puerto de Génova, donde se embarcaron rumbo a América” (E. Jullier)

            No se fueron solos, ya que, dice E. Jullier.. “En grupos de familia de origen, religión, lengua y costumbres comunes y guiados por una persona de confianza viajaban aquellos alpinos hacia el extranjero...”

            Se hicieron a la mar y los vientos, el sol, el cielo, la luna, las lluvias, la quietud, la tempestad, las incomodidades, la enfermedad, la oración, el canto, las charlas, el llanto, la risa, la nostalgia incipiente y ya infinita, el deseo apresurado de llegar, el dormir en los brazos de su madre de los mas pequeños, quizás contarle historias o cantarles las nanas conocidas en las noches, fueron su dulce pasar.

            Un día, en ese mundo de agua y cielo, fríamente registraría el Capitán del barco en su bitácora que habían muerto SEBASTIÁN IMHOFF y ANA MARIA WALDEN y sus cuerpos, envueltos en lienzos habían sido arrojados al mar, habiendo rezado antes las oraciones...

            Página en blanco de la vida para los hijos, espanto para los compañeros de viaje y los niños, seguramente, tomados de las manos, inseparables, buscando uno el calor familiar en el otro.

            El barco llega al Puerto de Buenos Aires y estos niños, huérfanos sin pensar, pisan tierra Argentina –pero extraña- con extraño idioma y son llevados a una Embajada para resolver su situación. Allí deciden separarlos e ir entregándolos a diferentes familias. Y comienzan a vivir su propio calvario. REGINA, con 13 o 14 años queda allí, en Buenos Aires y trabaja en las tareas domésticas de una casa. Desliaba la pesada plancha a carbón, con esmero y temor, sobre los blancos, sabiendo que si algún pliegue quedaba en la ropa, su patrona, se la apoyaba como castigo sobre la delicada piel de sus manos. Es sometida a malos tratos, no pasa una adolescencia feliz, pero los años transcurrieron y la angustia acumulada, que le debió templar el carácter, dio paso a tiempos mas felices. Conoció al que seria su compañero de vida y se casa con el Sr. Battle y tuvo hijos  y esos hijos, que supieron de sus dolores de vida fueron eje motor para, mucho tiempo después, permitirle ver y abrazar a algún hermano!!!

            Otro de los niños, MAURICIO, vive con una familia de Entre Ríos, posiblemente de La Paz... Tenía menos de 8 años y sufría la ausencia de sus hermanos además, en su trabajo de boyero (con madrugadas de rocío y escarchas) y su pobre alimentación – ya que sólo papas comía- soportó muy poco tiempo. A Mauricio no lo venció la vida; le dio fuerzas para aventurarse a buscar otros amaneceres y un día se escapa con unos carreros – ellos compraban cueros y huesos- y así, en varias etapas, fue ganando kilómetros, acercándose a la provincia de Santa Fe y llega a San Jerónimo Norte donde “anida” por un tiempo.

            En esa Colonia ve mas allá de ese horizonte llano donde las puestas del sol, sin montañas, le acariciaban los ojos, y hace allí la Escuela primaria.

            A su etapa de crecer y a su triste adolescencia lo acompaña la idea única y grabada para siempre en su espíritu de encontrar a sus hermanos.

            Mauricio no se equivoco cuando el instinto, brújula mágica, lo orientaba a la Provincia de Santa Fe. Una de sus hermanas, MARIA JOSEFA, vivía en Esperanza...

            ¡El primer milagro del reencuentro estaba cerca! ¡Y el perfume de la tierra y el viento fue otro!!! Y el corazón latió fuerte y el silencio largo cesó... y un día la vio y la abrazó...

            ¿Pudieron hablar?  ¿O solo un hundirse en los ojos del otro para encontrar respuesta a lo sucedido?

            Mauricio, caminando su juventud, ya sin temores, decide volver a cruzar el Océano –manto frío de sus padres-. Lo mueve la idea de pisar su Naters, tocar sus verdes, respirar su aire y pararse frente a la granja que lo vio nacer, corretear, cargar los bultos y de la mano de sus hermanos partir, hace ya tiempo..., pero, aún no había vivido todas las amarguras!!!!

            Esa casa que, antes de 1863, estaba inundada de voces infantiles y llena de vida y de pertenencia IMHOFF... hoy estaba confiscada. Lo que era suyo y de sus hermanos ya no les correspondía.

            Respira profundo, mira al cielo y regresa...

            MAURICIO IMHOFF se casa en Esperanza con MARIA JORIS y nacen dos hijos.. Mauricio y Daniel. María muere en 1889. Nuevamente Mauricio en soledad, pero ayudando a crecer a sus hijos.

            También en Esperanza vivía CLOTILDE INSINGER Vda. De PAILLET quien tenía cuatro hijos (no puedo dejar de mencionar brevemente a uno de ellos.. Fernando, fotógrafo de renombre, pintor y Director de Orquesta Sinfónica)

            Unen sus vidas y esos seis niños, ahora juntos y bajo el mismo techo, ven nacer a muchos hermanos.. entre ellos CORALIA, la mamá de KLARKIA nuestra amiga, la que cada vez que recuerda todo esto se emociona pero, no deja de repetirlo una y otra vez...

            Mauricio logró encontrar a MARIA JOSEFA y ya conocemos a REGINA la que vivió en Buenos Aires, la que tuvo hijos buenos que pensaron en dar a su madre la alegría de un encuentro...

            Mauricio, en su madurez, es un abuelo bueno del que Klarkia, de 11 años, solo recuerda eso.. SOLO BONDADES. El debía aun vivir una emoción profunda.. otro reencuentro de sangre.

            REGINA y MAURICIO, al final de sus vidas se miran profundamente, se abrazan y no sueltan sus manos. Las palabras no se escucharon sólo se hablaron con el corazón... y el lenguaje del alma, que sabe de estas cosas, hizo de lo suyo.

            Al lado de ellos, imaginamos que están JUAN, ANTONIO, MARIA JOSEFA, ANA MARIA, PEDRO JOSE y CRESCENCIA en ese íntimo deseo de sentirlos juntos, al fin.

           

Para ellos vaya este instante de recordación y también para Ud. Klarkia querida...

            Hija de CAMILO THILL y CORALIA IMHOFF

            Nieta de MAURICIO IMHOFF y CLOTILDE INSINGER

            Bisnieta de SEBASTIÁN IMHOFF y ANA MARIA WALDEN, quienes no pudieron llegar a América pero “empujaron” a la nueva tierra a sus hijos, que aun, en la separación brutal que sufrieron, transmitieron tanta vida!!!!!

            ... que se desprendió generosamente de su historia familiar para que nosotros la podamos contar...

                                                           Mirta Boretto de Kohlbrenner