EDITORIAL

Los colonos suizo-valesanos llegaron a la Argentina con el primer llamado constitucional. Nuestro país dejaba oir su voz con un acento particular. Convocaba desde el mismo Preámbulo de la Constitución, a propios y a extraños, para sumarse al mayor de los proyectos: dar vida plena a la nueva Nación.

Entidades Valesanas ArgentinasE.V.A.
¿Cómo era el inmigrante valesano que asumía un compromiso con el país de adopción? “El colono – dice Alejandro Carrón, en su obra ‘Nous couisin d’Amerique’ – fue un hombre austero que se nutria de la tierra fecunda, que alimentaba su espíritu con la incomparable poesía del amanecer. Abrazado al trabajo y a la lucha cotidiana, bebía de la fuente de la vida y sabía hacer cantar juntos el yunque, el arado y la cosechadora. Los pioneros tienen su historia escrita con el mismo sudor, el mismo trabajo y el mismo aprecio por el surco.

Una historia común: la de argentinos y la de inmigrantes que se asocian al proyecto de la colonización organizada, a partir de los primeros asentamientos, desde 1856.

  Entidades Valesanas Argentinas
Boletin Nº 21 - Noviembre de 2002
Responsable: Carlos E. Pralong
Direccion: La Rioja 883
E-mail: pablopralong@infovia.com.ar
Concordia - 3200
Entre RiosVolvamos nuestras miradas al pasado y enfrentemos los rostros de los abuelos gringos, penetremos un momento en el secreto de su intimidad personal y palpitemos con sus corazones ansiosos. Allí, sin dudas, percibiremos las angustias y los sueños que los llevaron lejos de su tierra natal en busca de compromisos y amores nuevos. En ese abrazo espiritual pidámosles extender nuestras miradas y con ellos elevarnos sobre la corrupción homicida para divisar un futuro como el que ellos soñaron y labraron, en su momento; probemos caminar con sus pies cansados para acertar un camino sin ambiciones mezquinas, el camino que nos lleve a consolidar el bienestar general; tratemos de mover sus fuertes brazos, que nos devolverán la alegría y la dignidad en el trabajo que  enaltece la condición humana. En una palabra, volvamos a los primeros días  de las colonias para conocer el legado cultural que nos dejaron los pioneros de la colonización y aceptar el compromiso, tomando la posta que ellos dejaron. Sin duda, no vendrán extranjeros para identificarse con el país, para trabajar por una Argentina nueva... Este es nuestro tiempo. Tenemos un espejo donde mirarnos. Hagamos mas nítida la estampa y el legado de nuestros queridos abuelos. Es un deber de gratitud que debemos asumir.

Recordemos que este es uno de los objetivos de EVA y, por lo tanto, debemos darle vida permanente.